Barrancas del Cobre, Chihuahua

Las Barrancas del Cobre, ubicada en lo más profundo de la Sierra Madre Occidental, son en realidad una serie de 20 cañones que despliegan una grandeza cuatro veces superior a la del Gran Cañón de Arizona, aunque es distinta en su naturaleza; mas angosto, más profundo y con abundante vegetación. Hogar de los indios Tarahumara (Rarámuri), los de los pies veloces. La Sierra Madre es rica en historia y leyendas, embrujada por las incansables sombras de guerreros caídos, Jesuitas martirizados y las huestes de Pancho Villa.

Este famoso sistema de barrancas es una de las maravillas naturales, culturales e históricas de México, es un lugar que se debe de visitar, es único en el mundo en su belleza y en las experiencias que brinda.

Localizada en medio de las montañas de la legendaria Sierra Madre en el estado de Chihuahua, esta inmensa serie de cañones y crestas cubre una superficie de 60,000 kilómetros cuadrados de territorio escarpado. Los ríos que nacen en los altos bosques han esculpido un laberinto de 16,000 kilómetros de espectaculares desfiladeros en la roca volcánica. Y así, parado en el borde de la barranca rodeado de pinos y robles, podrás observar — 1,500 metros abajo — en el fondo de los colosales cañones, grandes cactus y abundantes árboles tropicales.

Los viajes a la Barranca del Cobre se pueden realizan en el histórico Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, El CHEPE. El tren serpentea desde el Océano Pacífico hasta las grandes alturas de este maravilloso esplendor escénico. Construido en un período de 90 años, este mundialmente famoso ferrocarril es una obra maestra de ingeniería. Ha sido llamado “el más dramático viaje en tren del hemisferio occidental”.

La mayoría de los tours recorren la parte más excitante de la ruta, desde Los Mochis, Sinaloa al nivel del mar, hasta las porciones más altas de la vía en Creel, Chihuahua. Aquí te ubicas muy cerca de la cima, casi a los 2,500 metros de altitud. El tren llega hasta la ciudad de Chihuahua, donde lo puedes abordar también.

Unos 50,000 Rarámuri (la gente de los piés veloces), como se llaman a ellos mismos, viven en cuevas y cabañas de madera, de la misma manera en que lo hicieron sus antepasados durante los últimos 500 años. Es un privilegio poder visitar algunos de sus hogares y ranchos y, cuando es posible hacerlo, puedes comprarles su artesanías que incluyen violines hechos a mano, canastas tejidas de agujas de pino, cintos de lana y tallas en madera.

En el viaje podrás apreciar increíbles escenarios únicos y diversos, uno de estos es la Cascada de Cusararé, este nombre lo adopto por su cercanía a la comunidad Tarahumara de Cusararé quienes aún continúan habitándola, se trata de una de las más bellas caídas de agua de la Sierra Tarahumara, cuya altura es de 28 metros, rodeada de un hermoso bosque de pino y una impresionante Fauna.

La cascada ofrece un espectáculo mágico, encantador y relajante, con una caída de treinta metros tipo catarata que agrada a la vista, al oído y a todos los sentidos.

Una buena opción para conocer algunos de los atractivos de la zona en pocos días consiste en tomar un tour o rentar un coche en Chihuahua para rumbo a la Sierra ir conociendo poblaciones de interés como San Andrés, Cuauhtémoc -donde podrás comprar los más deliciosos quesos hechos por los Menonitas-, Carichi, Bocoyna, San Juanito -con sus extrañas formaciones pétreas y donde te acogerán como en casa en unas hermosas cabañas ubicadas en pleno bosque, las de Norítari-, siguiendo hacia San Ignacio de Arareco, para disfrutar de un paseo por el lago que lleva este nombre y, finalmente, pernoctar en Creel, en el tradicional hotel Parador de la Montaña, para tomar desde ahí la ruta de Don Chepe.

En este impactante recorrido destaca el encuentro con la Barranca de Urique, la más profunda del Estado y de México, con 1879 metros y la más conocida de la Sierra, pues tiene su origen en la unión de las barrancas del Cobre y la Tararecua. Puede admirarse en toda su majestuosidad desde la Estación Divisadero o de Areponapuchi, si se hace el trayecto por tren.

No obstante, es posible llegar por carretera desde Chihuahua, en unas cinco horas. También, el sitio cuenta con pista para avionetas y desde la capital toma 50 minutos de vuelo. La forma más tradicional de llegar a este hermoso lugar es mediante el Ferrocarril Chihuahua-Pacífico.

El Divisadero dispone de varios hoteles de cuatro estrellas, por lo general repletos de turistas provenientes de todas las latitudes, atraídos por la impactante belleza del lugar y dispuestos a visitar otros miradores, como los de la Mesa de Mogótabo y la de Güerachi, o a descender al fondo de la barranca para bañarse en limpios manantiales termales, establecer contacto con las comunidades rarámuri y adquirir sus curiosas artesanías.

En los miradores no hay restricciones de horario. De este modo, si eres fanático de la fotografía podrás esperar las mejores horas para conseguir excelentes impresiones del bellísimo paisaje. El descenso a las barrancas suele durar dos días, y si te gusta el campismo es una inmejorable oportunidad de disfrute.

Además, para los que gustan del turismo de aventura está el río Urique, el cual se puede recorrer en balsas acompañado por un especialista en este deporte. También, hay renta de caballos. Sin duda, abundan las opciones para la distracción.

Barrancas del Cobre Chihuahua es un lugar que tienes que visitar al menos una vez en tu vida.


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